Guy Delisle, animador canadiense, viaja a Pyongyang para supervisar durante dos meses la producción de series de dibujos animados en un estudio norcoreano. Entre el hotel reservado a extranjeros, los guías que lo acompañan a todas partes, los monumentos obligatorios y la propaganda omnipresente, observa con ironía y asombro la vida cotidiana en una de las capitales más herméticas del mundo.
Un diario de viaje en viñetas, sobrio y mordaz, que retrata Corea del Norte desde dentro sin discursos grandilocuentes.
Ubicación de la trama
Todo el relato transcurre en Pyongyang, la capital de Corea del Norte: el hotel Koryo, donde se alojan los extranjeros, el estudio de animación donde trabaja el autor, el metro, los grandes monumentos y las avenidas vigiladas por guías y traductores.